XXVIII
Solo me basta el recorrido de las cruces
del verde amanecer y de las cortinas levantándose al vuelo
la fragancia de tu recuerdo es
imperceptible
pero se arrastra por los rincones
hablándome desde este silencio enorme que se desborda y atraviesa las
grietas de esta casa vieja
la casa de mi pueblo
en donde los muertos retornan a verme
a decirme
que los acompañe en el viaje
que no los deje solos
enciendo una vela para alumbrarles el camino de tierra
y entre zaguanes y cipreses los veo alejarse en un
rumor de piedras
hoy
EL AMANECER ES INÚTIL