Gleysa Ostos Hidalgo

Escritora

XXX

Invoco el sonido del mar en mis sueños

y desvelandome en la frontera con las negras aves

dejo que la espuma en la orilla golpee y borre los pasos ya andados.


Dulce verano:


dulces rayos de sol que golpean mis hombros

Mi piel se agrieta

se enrojece

sucumbe ante el atardecer.


Debo sentarme sola en la silla del patio

a ver el oscuro reflejo de mis manos en el agua

y ver desde esa orilla

mi sueño cuando despierto.