XXX
Invoco el sonido del mar en mis sueños
y desvelandome en la frontera con las negras aves
dejo que la espuma en la orilla golpee y borre los pasos ya andados.
Dulce verano:
dulces rayos de sol que golpean mis hombros
Mi piel se agrieta
se enrojece
sucumbe ante el atardecer.
Debo sentarme sola en la silla del patio
a ver el oscuro reflejo de mis manos en el agua
y ver desde esa orilla
mi sueño cuando despierto.